Si tuviera una moneda de 10 centavos por cada charla en la que se filosofó sobre lo efímero e imprevisible de la vida, a esta altura probablemente sería millonaria, lo cual facilitaría mucho mi vida, o al menos eso me han hecho creer los manuales de autoayuda. Nadie me ha dado monedas de 10 o siquiera 5 centavos aún y menos en cantidades, por lo tanto solo me queda buscar refugio en este blog (hace un par de meses atras, lo hubiese buscado en mi cuaderno rayado y alguna que otra lapicera gaucha que me acompañase en el sentimiento).
La noción que podemos tener acerca del futuro es tan incierta como nuestro almuerzo del martes. Dicho esto, cabe hacer una excepción con la gente que tiene gastroenteritis: ellos saben que de 48 a 72hs el menú nunca va a alejarse del arroz con caldo o de la pechuga de pollo con puré de calabaza... un churrasco tal vez si deciden ponerse en reventados, pero no creo que nadie que vaya once veces al baño en una tarde tenga muchas ganas de ningún reviente, excepto el que incluye morir y pronto.
El que esté bajo la impresión que el destino se ríe de nosotros en nuestra propia cara, probablemente ande en lo cierto. Paranoicos y con la certeza que nos están siguiendo, solamente un asiento vacío nos da alegría, siempre y cuando podamos ocuparlo. No importa a quién haya que matar: si ese peinado luce como de peluquería y té con masas, es perfectamente legal y argentino hacerlo. Viva la Patria.
Si la vida fuera como las propagandas de jabón el polvo todos seríamos más felices. Espero ansiosa el día en que Tribunales se convierta en una gran comedia musical y se vuelvan a poner de moda los bombines. Al fin y al cabo nunca fui buena bailarina, y sin expectativas no hay desilusiones, que para eso sí tengo talento.
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Lugar: Estação de metro, São Sebastião - Lisboa, PT

Para los que tenemos la costumbre de desilusionar, la vida es un camino bastante previsible.
ResponderEliminarMe gustaría ver Tribunales repleto de bombines.
Un saludo.